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miércoles, 20 de julio de 2016

Tercio Macabro: Todo Mal puede estar bien


Extraños son los casos en que las cosas salen como se planearon: una vez definido un objetivo, el camino por conseguirlo está plagado de inconvenientes y traspiés. La virtud pasa por superar los problemas sin perder de vista el norte en el intento. "Tuvimos muchísimas adversidades y complejidades para llegar a concretar el proyecto", me dicen los chicos de la banda marplatense Tercio Macabro con respecto a su álbum debut, Todo Mal, que lanzaron en junio.

Les pregunto por qué el título de la placa y me dicen que les llevó dos años de trabajo intenso con muchos "Todo mal" en el medio que, finalmente, pudieron transformar en "todo bien". La disputa es entre una mitad de tinte negativo y una mitad positiva, ahora triunfante, que pertenece a la música que conforma el elepé.

Tercio Macabro se fundó en el verano de 2010. Dos años más tarde es cuando la banda encontró su "formación definitiva e imposible de reemplazar": Cintia C, en guitarras y voces, Mariano P, en bajo y voces, y Diego B, en batería y voces. "Pasamos por todo: grabación de un EP, recitales, viajes, cervezas y jornadas de composición. Anduvimos de recital en recital, de festival en festival".


Dos mil catorce fue el año en que el trío tomó la decisión de plasmar en un cedé lo que hace cuatro años venían gestando. Las grabaciones se llevaron a cabo en dos estudios de la ciudad. Rock fusión es como definen lo que tocan.

¿De dónde nace la fusión de tantos elementos en su música?

"Nace de nuestra interacción, de nuestra energía y de un deliberado no ponerle límites a lo que nos sucede. Tenemos el rock como una guía infalible, pero nos atraviesan todos los géneros y, en esa interacción, sale nuestra propia versión de cada cosa. No le tenemos miedo a la cumbia, al funk, al metal, al blues o a lo que nos salga. Podemos responderte con claridad que esa fusión nace por sí sola y no de un esfuerzo planeado. Es un poco de nuestra propia locura. Nos dedicamos a agarrar elementos de muchos lugares y con la energía del rock transformarlo en algo nuestro".

Todos esos elementos conviven pacífica y maravillosamente en los nueve temas que componen el disco. Casi una hora de fusiones y progresiones que no pierden el ritmo y el buen gusto. De estar cabeceando al ritmo de guitarras bien pesadas a bailar con una cumbia sabrosa hay sólo unos minutos de diferencia. Que no suene desubicado es signo de que la amalgamación de factores fue un éxito.


La banda no conoce de límites, ni a la hora de componer, ni a la hora de diagramar una gira para promocionar su trabajo. En el momento que escribo estas líneas, Tercio Macabro está empezando con una serie de recitales en Europa, con Berlín, Alemania como punto de partida.

¿Cómo es que consiguieron abrirse al mercado europeo?

"El 'Tercio Euro Tour' empieza por iniciativa propia. Sentíamos que nuestra música daba para buscar otros lugares, otra recepción, y decidimos darnos la oportunidad de hacer que se mueva. Todo el viaje está autogestionado: vuelos, alojamiento, recitales, equipos, sponsoreos. Todo está armado a pulmón, llamando, moviendo contactos, mandando e-mails. Tuvimos muy buena onda con empresas de trenes, hostels y marcas de instrumentos y equipos que se coparon con nuestra propuesta y auspician parte del viaje".

Su "deseo insaciable" de moverse los llevará a recorrer, además, Londres, París, Barcelona, Bruselas y Ámsterdam. Para ellos significa "un desafío y una alegría enorme" poder llevar su música a estos destinos y consideran que "poder viajar como Tercio Macabro y llevar los instrumentos al hombro es algo genial".



Acompaña a la música un muy buen trabajo vocal: Cintia y Mariano poseen un rango extenso que los posiciona muy bien en la amplia paleta de géneros que interpretan. Acorde a eso, cantan líneas directas y claras sin dejar de lado el parafraseo con otros músicos o hechos históricos.

¿Qué buscan transmitir con lo que hacen y sus letras punzantes?

“Hacemos música fuerte, rock enérgico y creemos que esa "punción" se transmite desde el sonido y la letra. Muchas veces pensamos nuestras canciones como viajes, otras como historias (Marcianos I y II, por ejemplo, tienen una correlación). Hay una alternancia de momentos muy extremos, explosivos y variados”.

La transición de climas en el disco es crucial para que escucharlo de principio a fin sea agradable. Que esto se logre es un aspecto vital para la trascendencia de un trabajo: la integridad de todas sus canciones.


Fideos con tuco es la trompada inicial, directa y seca que nos despabila para estar atentos a todos los detalles. Marcianos I lleva la misma dosis de distorsión, con más carga progresiva y "la visita de unos tipos raros". Mijail pone el doom al día y nos ofrece lo más pesado del disco para servir de prólogo a la siguiente canción. Mi espejo es uno de los puntos fuertes de la placa: buena voz y lírica, ritmo incansable, influencias folclóricas y bajo líder. Puertas M o V suena bien exótica a base de triadas y gracias a las escalas utilizadas; posee las partes vocales más pegadizas en idioma francés. Marcianos II es la más transgresora: derriba todos los límites genéricos y pasa de las partes más reflexivas a un ritmo bien tropical con letras alejadas de toda elegancia. Flu es una pieza instrumental con las melodías más alegres del álbum de la mano de la guitarra protagonista. En patas, la de mayor minutaje, es la que más sabe de matices: la tranquilidad cuaja perfecto con la voz de Cintia que narra una separación metafórica; la electricidad vuelve cuando las cuerdas toman la posta. My Fault concluye el disco con un formato más tradicional de canción – temazo - que, como el nombre en inglés lo dice, tiene la culpa como eje.

¿Cuáles son los planes de Tercio Macabro luego de la gira?

“Cuando volvamos de Europa queremos encarar una gira similar para hacer circular "Todo Mal" por el país. Ya tenemos propuestas para visitar La Plata, General Pico (La Pampa) y Mendoza”.

Al principio de la entrevista me dijeron que, con esta odisea de la grabación, se habían acostumbrado a resolver problemas a diario. Ahora que estamos terminando, otra declaración me deja en claro que su ambición va más allá: “Estamos comenzando una nueva etapa de composición que, seguramente, nos lleve a concretar un segundo disco. Pero falta aún, no tenemos ningún apuro y queremos disfrutar este primer monstruo”.


miércoles, 22 de junio de 2016

1915: del viaje rural al disco Dual


La casa del abuelo está en el medio de la nada, en el medio del campo y sin vecinos a su alrededor. Es un pueblo muy chico en la localidad de Santa Coloma, provincia de Buenos Aires. Su nieto, Jeremías Alegre, es músico. Toca la batería en una banda que se llama 1915 y coincidió con sus compañeros en que ese hogar, su soledad y su intimidad, era el espacio perfecto para dedicarse a componer la música de su primer álbum de estudio.

"Fue un viaje que nos marcó fuertemente, no sólo en la música y el sonido de 1915, sino también en las historias y anécdotas que nos llenan de los mejores recuerdos", dice Cruz Hunkeler, guitarrista y vocalista de la banda.

Dual es el nombre de la placa y se estrenó a fines de mayo. Se puede apreciar en los finos arreglos e impecables interpretaciones que hay algo más que canciones. En las fusiones de géneros que hacen, existe una cohesión como banda que hoy escasea en el mercado. La explicación puede estar en la aventura introspectiva que antecedió a la grabación del material.



¿Cómo definen su estilo?

"Definirnos es muy difícil desde que empezamos a componer la música que conforma Dual por los innumerables estilos que insinuamos. Ya no nos preocupamos por etiquetar a la banda en sí, sino que nos referimos a los géneros musicales como “paletas de colores” que nos ayudan a identificar el sonido que queremos lograr. Sin embargo, si tuviéramos que poner un nombre sería el rock alternativo. Fusionamos distintos estilos: pop, rock progresivo, música disco, funk y todo teñido de algún tipo de psicodelia, sintetizadores y guitarras manipuladas con efectos.  A veces entre nosotros decimos que hacemos Prop (mezcla de progre y pop), pero verdaderamente solo nos gusta como suena."

En las once pistas se escuchan todos estos colores y más. La nitidez de cada instrumento es la principal causa de que esto se cumpla. Pueden sonar masivos y nunca perder la prolijidad. Las teclas de Federico Norzi crean enormes atmósferas, el bajo de Alejo Freixas es inmutable a lo largo de todas las canciones, la batería de Jeremías Alegre tiene un sonido profundo y la voz de Cruz Hunkeler se amalgama con su guitarra de manera magistral. Cada agregado aporta al producto final.

En algunas canciones se utiliza una sección de vientos, ¿siempre fue una prioridad para la banda?

"No. Nos costó mucho salir de la formación original, siempre hubo menciones y debates en la mesa sobre la posibilidad de incluir vientos, cuerdas, más sintetizadores pero nunca se hizo real hasta la grabación del disco. Afortunadamente su inclusión resultó mejor de lo esperado y hoy en día es una prioridad para las presentaciones del disco."

Dual comenzó a trabajarse en diciembre de 2015 en Estudios Infire, donde se grabó en forma conjunta y en vivo todo el material. Sobre esas tomas se agregaron las guitarras y sintetizadores en Estudios Mallorca, ya con el productor amigo de la banda, Seba Morel, y por último se trabajaron las voces en Machete Música.


¿Qué es más importante en las canciones de 1915: el qué o el cómo suena?

"Creo que ambas son igual de importantes y están relacionadas. Cada canción tiene una finalidad en el sentido estrictamente musical, pero necesita de un desarrollo tímbrico desde el lado de la producción para volverse la mejor versión de sí misma. Los dos aspectos son necesarios para lograr la identidad, no sólo de 1915, sino de la música contemporánea en general."

Destacar una canción sería de mal gusto. La gracia de un disco como Dual es escucharlo de principio a fin. A lo largo de sus treinta y siete minutos hay muchos condimentos para degustar: Sur es un dance ochentoso, con vientos, sonido de bata y bajo acordes a esa atmósfera y una guitarra espacial. El gede empieza bárbaro con una contestataria letra, acompañada de un clima funk y soft de la mano de buenos sintetizadores y un solo de guitarra acorde al clímax que la canción requiere para su cierre. Dual es bien psicodélica y posee un ritmo irregular riquísimo que hacia el final de la canción ya nos resulta convencional.

Desayuno, con sonido electrónico, cumple el papel de prólogo de lo que sigue, o quizás epílogo de lo que sonó. Arranca la segunda parte con Z: se vuelve al confort y el rol de los vientos a primer plano. Crecen los teclados y la sección rítmica es puro éxtasis. Todo bien marcado y ajustado al bombo.



Punto final es dueña de una rítmica progresiva notable con viola y teclados al unísono. De repente todo es calma, entra la voz y la armonía. El final nuevamente nos deja con la verdad absoluta de que es un temazo.

Búfalo, instrumental, puede ser la mejor pista. Es la que sube los decibeles de una vez por todas y en la que la sucesión de riffs nos vuela el cráneo. Donde los cuatro integrantes se lucen como banda haciendo sonar simple algo complejo.

En #23 vuelve la locura y los reversos. Genera incomodidad por sus miles de sonidos: nos sitúa en un lugar confuso, enfermizo y maravilloso al mismo tiempo. El de mejor producción sonora.

Merienda es una delicada pieza instrumental en la que la guitarra lleva la posta. Da entrada a la última canción: Del sueño. De la nada, así como por arte de magia nace la voz de Hunkeler y una base bien al estilo de Rage Against The Machine. ¿Qué pasó acá? Una pieza digna de cerrar un disco renegado que detesta anclarse en un estilo.

¿Cuáles son los planes de la banda en el futuro inmediato?

"La idea es hacer llegar Dual a todos los lugares posibles. Junto a trabajo de prensa, la herramienta principal será el show en vivo: de acá a fin de año tocaremos una o dos veces por mes.

Algo que nos encantaría hacer es una gira gasolera en el verano por los balnearios de Buenos Aires. Mar del Plata es el más popular, por lo que no podría faltar. Si no es el próximo verano será el siguiente. Si recibiéramos una invitación previo a eso, no dudaríamos en ir."

martes, 10 de mayo de 2016

Peces Raros: Parte de un mal sueño

Encerrar a una banda en un género es algo anticuado. Comparar los sonidos con algún otro conjunto o describir a qué suenan para hacer entender a la otra persona por qué tiene que escucharlos es lo más correcto. De una u otra manera hay que convencerla. Por esto, por esto y por esto te va a gustar.


En Peces Raros hay sintetizadores al palo. Dos violas muy procesadas que nunca se pisan, que cada una es independiente en su camino de sencillos fraseos. Y la batería firme y el bajo zarpado en groove conforman la pareja perfecta de la banda. Tienen respiros de indie, alma electrónica y pasión sonora.

Son de La Plata y lanzaron hace poco su segundo disco: Parte de un mal sueño. Suena tan bien que asusta el crecimiento de este cuarteto. Todo tiene su lugar. Todo se escucha. Y lo mejor: contiene muy buenas canciones.

Son expansivos y masivos. Los graves de toda la mezcla hacen mover a cualquier esqueleto. Incluso es así en vivo. Hace unas semanas cuando se presentaron en Mar del Plata despertaron varios pogos extasiados de adrenalina.


El contraste entre lo enérgico de la música y las voces agudas y particulares de Lucio Consolo y Marco Hugo Viera es otro rasgo distintivo de Peces Raros.

Pareciera que su zona de confort son los temas bien arriba, más complejos y movidos, pero también se manejan muy bien en lo calmo. En este último trabajo Aunque me digas que no es el claro ejemplo de eso. Saben de matices, tan fundamental para que una banda funcione.

Es injusto elegir la mejor canción del álbum, pero hay secciones bien marcadas. No puede haber mejor comienzo que Rio Rhin. Esa locura provoca que no podamos despegar la oreja por la siguiente media hora. En el medio tenemos a Clericó, poderosísima interpretación y una de las que más enganchó al público. Y para terminar está Héroes del bar, quizás el momento más reflexivo que, con ese final casi abierto, no podemos no darle play otra vez.

La única forma de que te convenzas será, ni más ni menos, que escuchándolo. Subí el volumen, levantante de la silla y después me contás.

Las fotos pertenecen a Luciana Demichelis del recital de Peces Raros en Liverpool Bar, Mar del Plata

lunes, 12 de octubre de 2015

Malón - Nuevo Orden Mundial


Qué relevancia tiene que tener una banda para que, luego de estar 19 años sin hacer música nueva, estrene un disco y acapare la atención de todos los seguidores del género que tocan. Esto le sucede a Malón hoy. De repente, sacaron nuevo álbum y todos los metaleros ahí, para ellos, con sus oídos atentos.

'Nuevo Orden Mundial' es el nombre de la nueva placa. Se trata del tercer trabajo en estudio de los argentinos, luego de 'Espíritu Combativo' (1995) y 'Justicia o Resistencia' (1996). Un hito de 9 años debió transcurrir para que la formación original se reuniera: en 2011, Claudio O'Connor (voz), Antonio 'Tano' Romano (guitarra), Karlos Cuadrado (bajo) y Claudio Strunz (batería) volvieron para grabar dos DVD en vivo ('El Regreso Más Esperado' y '360º'), para finalmente tomar la decisión de volver a crear música.

Son 12 las canciones que componen este elepé. Hay mucho metal del tradicional Malón, pero también hay novedades. El cuarteto se animó, por momentos, a experimentar con los sonidos: guitarras suaves y voces limpias. Acá va:

Canción por canción

'Nuevo Orden Mundial': riff de cuerdas al aire, la bata con su doble bombo acompañando, y comienza O'Connor con su tono habitual. Sube en la parte del estribillo, que, por cierto, es un gran estribillo. Canción para abrir el disco. Convincente y sin muchas vueltas.

'El Infierno de Ayer': sigue la tendencia de la anterior pista. Sin dudas, son los maestros para generar que el público agite la cabeza. Tienen una rítmica especial, digna del groove metal, lo que hace de una canción cuadrada, una canción para romper todo. Incluso la garganta, mientras cantás: "Para vos es fácil mandarme a cagar".



'Barbarie Colectiva': un tema que no logra convencer. El punto más flojo, quizás, sea su estribillo. Suena trillado y sin frescura. Los minutos pasan más lentos que en las dos anteriores canciones.

'Mi Digna Lealtad': mejora bastante con respecto a su predecesora: hay pausas bien marcadas, la viola crece un poco más y las líneas cantadas caben en el contexto.

'Fuiste y Serás': una introducción rabiosa con una guitarra trabada, a la que se suma el redoblante potente de la batería. El protagonismo se lo lleva el interludio. Todo se detiene y empieza a sonar una acústica, un punteo suave arriba, y O'Connor muestra uno de sus mejores dotes: la voz limpia. De repente todo es pura emocionalidad hasta que vuelve el metal crudo.

'Recordar Para No Olvidar': un solo de guitarra a puro wah-wah da inicio a la sexta canción. Resalta totalmente el estribillo. Es realmente bueno: O'Connor intenta con sus agudos y lo apoyan unos coros más graves. La frase "de tiempos violentos" todavía resuena. El vocalista gasta la voz como nunca en esa sección.

'Plata o Plomo': los incansables pies de Strunz siguen llevando adelante la banda con sus bombos. Cuadrado y Romano no hacen más que musicalizar sus ritmos infernales. Poco más de 2 minutos hacen a la canción más breve del álbum.

'Deshacer El Plomo': sí, es Claudio O'Connor. Terrible la voz en esta oportunidad. Se asimila mucho al proyecto paralelo del cantante, O'Connor, en donde interpretan música más orientada al hard rock, más liviano que Malón. Lo revolucionario aprueba a la canción.

'Devorador De Sueños': una intro en medio tempo siempre llama al oyente, más si luego da entrada a una buena letra que se desarrolla en buenas melodías. Se percibe uno de los mejores esfuerzos vocales y, la canción es, sin dudas, uno de los pilares fundamentales del disco.

'Triste Funeral': los estribillos salvan a esta interpretación. Los primeros segundos hacen ilusionarnos, pero el transcurso de los versos se ve falto de matices. Lo dicho, las partes intermedias bajan el ritmo y mejora mucho al producto. El final es otro punto positivo, con voces lejanas hasta desvanecerse.

'La Matanza': la guitarra del inicio, bien sucia, marca la tendencia de los minutos venideros. Otro de los puntos destacados del disco, sin dudas. Cambiante y novedoso para la banda. Muy positivo.

'Una Luz': una balada sin precedentes para Malón. O'Connor lleva todo adelante con su voz grave, más presente que nunca. Otra novedad: hay violines y cellos, que llevan la emotividad a otro escalón más alto, que se corresponde con una letra muy sufrida.

La producción es acorde al sonido de la banda. Las grabaciones fueron en el estudio Romaphonic, a cargo del productor Javier Casas, y el disco fue masterizado en Nueva York, por Chris Gehringer.

Desde su retorno, han demostrado que siguen vigentes para continuar girando. Y ahora, demuestran su vigencia en la composición. El resultado es más satisfactorio de lo esperado. Había dos opciones: descansar dos décadas para lanzar un disco que decepcione a todos y retirarse definitivamente; o descansar dos décadas, hacer entrañable a la banda, y volver en el momento indicado con un buen laburo debajo del brazo.

Malón volvió a rugir. Malón comienza, esperemos, una nueva etapa. Ojalá que un disco traiga al otro y que el metal nacional renazca, de una vez por todas, a partir del despertar de uno de sus hijos pródigos.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Iron Maiden - The Book Of Souls

Arte de tapa creada por Mark Wilkinson

Constancia, experiencia y fortaleza para superar las adversidades fueron los causales que dieron como consecuencia a The Book Of Souls, el decimosexto disco de la banda inglesa de heavy metal, Iron Maiden. El cáncer de lengua que aquejó al cantante, Bruce Dickinson, que retrasó el estreno y la pérdida de dos seres queridos para el bajista y principal compositor, Steve Harris, no fueron suficientes para frenar a la Doncella.

Primero, datos curiosos: es la primera vez que Iron Maiden saca un disco doble, lo que al mismo tiempo lo transforma en el más largo en duración. Entre las once canciones se incluye también la más extensa de la banda, de la cual hablaremos sobre el final. Dickinson no tenía tanto protagonismo a la hora de componer desde Powerslave (1984). Y es el mayor receso que se tomó la banda para publicar entre disco y disco (5 años).

Vamos por partes. Disco 1: seis canciones, entre las que se incluye el primer corte difusión, 'Speed Of Light', quizás el punto más flojo de la primera mitad. Sin embargo recuerda a días de gloria en que Dickinson y el guitarrista Adrian Smith se unían para componer himnos como '2 Minutes To Midnight'.

Canción por canción

'If Eternity Should Fail': el mejor comienzo de un álbum desde The X Factor (1995) con 'Sign Of The Cross'. Primer gran aporte de Dickinson en esta oportunidad. Comienza un teclado oscuro para presentar a la gran voz. "Aquí está el alma de un hombre", comienza para una letra maravillosa referida a los días de la Tierra virgen, seres todopoderosos y la espera de un fallido de la eternidad para el fin de los tiempos. Un estribillo glorioso y un final tenebroso a cargo de un discurso del más allá que da por terminada a la humanidad.

'Speed Of Light': riff ochentoso. Lugar cómodo para que Dickinson interprete. El estribillo continúa con la temática anterior: "Sombras en las estrellas, no regresaremos. La humanidad no nos salvará a la velocidad de la luz". Canción de promoción pero que no desencaja. Es cotidiano para la pista 2 de Maiden.


'The Great Unknown': un MI en el bajo para que las guitarras armonicen. Se relata la historia de caos durante la guerra. "Las pesadillas vienen con el derrame de la sangre de otros". Sobre el final, se interrumpe el ritmo acelerado para volver al principio. Buena sona intermedia para que se muestren los tres guitarristas.

'The Red And The Black': única canción compuesta en su totalidad por Steve Harris. Comienza con acordes veloces en su bajo para dar entrada a la banda entera con ritmos vivos. Queda reflejada una gran inspiración para las melodías que acompañan las voces, algo que no sucedía hace bastante. Un tema para agitar la cabeza con riffs numerosos que cambian con una naturaleza increíble y con un Nicko McBrain que con su único pedal y bombo siguen a la perfección todos los ritmos como un reloj.

'When The River Runs Deep': una de las canciones donde las guitarras toman mayor protagonismo, con melodías alegres al comienzo, un riff tradicional y la sección de solos es muy buena. Otro de los grandes estribillos del disco se encuentra aquí, donde se disminuye el tempo para acentuar las líneas: "Ahora con nada que ocultar yendo a ninguna parte, tomo mis chances y me paro a su lado".

'The Book Of Souls': el guitarrista Janick Gers crea una atmósfera con su guitarra acústica y recuerda a composiciones del Dance Of Death (2003). Luego rompen todos los instrumentos para, con un ritmo lento y exquisito, dar comienzo a las líricas que tratan sobre los sacrificios, la vida después de la muerte, el inframundo y profecías mayas. Luego del minuto 6, el ride de McBrain campanea y se incrementan las revoluciones para los solos y las últimas líneas.

Así concluyen los primeros 50 minutos de lo nuevo de los ingleses. Queda expuesto que hay una clara superación con respecto a su álbum predecesor, The Final Frontier. Suena más convincente y natural. No es para menos, el productor Kevin Shirley, que trabajó con la banda en Brave New World (2001), intervino para que esto suceda: grabó varias de las pistas en vivo desde el estudio.

La disminución en la participación de Harris es notable. No solo en su capacidad creativa por los malos momentos que pasó recientemente, sino también porque en muchos fragmentos del elepé se pierde el sonido característico de su instrumento. Sin embargo, sus aportes en materia de composición demostraron un avance al entregar secciones que remiten a décadas anteriores, pero sin sonar a plagio.




Canción por canción (II)

Segunda Parte. Disco 2: compuesto de 5 canciones. El período entre que termina un cd y empieza el otro nos llena de intriga por saber si seguirá la misma temática que el primero o apuntará para otro lado. Aquí el desarrollo:

'Death Or Glory': gran tema. Cinco minutos cómodos en los que se aborda la historia de guerra y sentimientos de un soldado durante la Primera Guerra Mundial. Un estribillo descendente que ya parece resonar en los estadios y un único solo. Muerte o gloria.

'Shadows Of The Valley': lo malo de esta canción es su similitud en la introducción con 'Wasted Years' y en los versos iniciales con 'Isle Of Avalon'. Un tropiezo que se disimula un poco con el estribillo.

'Tears Of A Clown': balada eléctrica que suma un factor emocional clave: está dedicada al difunto capocómico Robin Williams, quien se suicidió el año pasado, hundido en una fuerte depresión. Aquí los mejores extractos: "Trata de forzar una sonrisa, la sonrisa que sonreía, o eso parecía", "Sonrisa para la cámaras, todo está bien. Pero mañana es otro día", "Vimos la tristeza en sus ojos, vino por sorpresa, y ahora, por supuesto, nunca sabremos", "Preocupados por qué se estaba sintiendo mal. Lágrimas de un payaso".

'The Man Of Sorrows': con una introducción maravillosa, comienza una canción íntima y triste. Un hombre apenado, sin sueños y perdido, que también llama a la reflexión. Por momentos es oscurísima, con sintetizadores haciendo de colchón, y por otros las melodías de las guitarras nos tocan el alma. Está el toque distintivo del guitarrista Dave Murray.

'Empire Of The Clouds': la pieza maestra de The Book Of Souls. Dickinson agarró el piano y compuso la canción más larga de Iron Maiden (18 minutos), desplazando así a 'Rime Of The Ancient Mariner'. Tiene orquestación y un repiqueteo constante en el redoblante. La melodía se extiende en el minutaje de manera delicada a la que se va agregando tímidamente la distorsión.

Al minuto 7 todo se vuelve frenético. Se interrumpe la calma e inicia una melodía alegre en la guitarra. Luego pasa a una sección, a los 13 minutos, con ciertos tintes progresivos mientras McBrain demuestra sus habilidades en los parches, desmintiendo el paso del tiempo y sus más de sesenta años, y Dickinson deja al descubierto un talento oculto en las teclas. Solos, riffs para corear en los recitales, y una letra espectacular que relata la historia de la caída del dirigible R101 inglés en 1930, que dejó un saldo de 47 muertos.

Debido a los numerosos cambios y secciones, se ganó la denominación de suite. Es decir, una composición musical formada por varias piezas instrumentales dispares con algún momento de unidad entre ellas.

Eso es todo. Noventa minutos de la banda más famosa, popular, exitosa y vigente de la Nueva ola de heavy metal británico, movimiento que surgió a mediados del '70. Dos discos que por momentos parecen ser lo mismo que Maiden viene ofreciendo en la última década, pero que esconde detalles que lo diferencian de las últimas placas.

Tal vez en parte sea cierto. Es una banda que con cuatro décadas no piensa en mostrar grandes innovaciones. No pretenden eso. Pero volvieron a arriesgar a los grandes interludios oscuros que remiten un poco al Seventh Son Of A Seventh Son (1988). Como un todo, The Book Of Souls es un gran trabajo. Tiene baladas, grandes riffs y el rock and roll más puro.

La labor de Dickinson es impecable. Deja nuevamente expuesto que es una de las figuras más importantes y representativas del género. No sólo cantando, lo cual mantiene intacto, sino con sus composiciones y su manera de escribir. Claro, ser profesor de historia lo proveé de grandes conocimientos. Su talento está en plasmarlos tan bien en una canción.

Debe ser el trabajo, en la extensa discografía de la banda, que más escuchas necesite para finalmente formar una opinión. Las primeras veces puede parecer muy masivo, y el piano del final no cerrar. Pero con el correr de las reproducciones 'Empire Of The Clouds' termina siendo una de las mejores composiciones de su historia. Historia rica, extensa, con capítulos que parecían inviables, pero que encontraron un rumbo y desembocaron en esta digna continuación.

¡Salud!

miércoles, 12 de agosto de 2015

The Blessed Beat - Mermaid in Venice

PH: www.theblessedbeat.com
Traumas, excesos, violencia y sexo necrofílico. Charles Bukowski, un extravagante y rebuscado escritor nacido en Alemania, lo expone a la perfección en sus historias. Considerado como uno de los precursores del género literario "realismo sucio", sigue influyendo a sus lectores luego de 20 años de su muerte. En este caso, se desprende un disco musical inspirado en The Copulating Mermaid Of Venice, un texto que pertenece a su libro The Most Beautiful Woman.

El próximo 16 de agosto, The Blessed Beat, un trío internacional conformado por el eslovaco David Kollar, y los italianos Paolo Raineri y Simone Cavina, lanzarán su disco debut, Mermaid in Venice. Un álbum instrumental en su totalidad: guitarra, trompeta y batería. Eso es todo.

Ya pudimos escuchar hace poco de Kollar y Raineri en su proyecto KOMARA, junto a Pat Mastelotto. Y si aquello fue de tu agrado, esto seguramente también. En esta oportunidad, Simone Cavina es quien se encarga de la percusión y las texturas electrónicas. Un reconocido músico que destaca a lo largo de todas las canciones.

El trompetista lleva las improvisaciones a otro nivel. Es quien extrae todo lo convencional, para dar lugar a una transmutación constante de géneros y ofrecer una gran recolección de estilos: los pasajes de jazz se mezclan con los sonidos más masivos y distorsionados, y la vanguardia de su rock es primordial en las ejecuciones.

Por su parte, el guitarrista, es el encargado de llevar todo adelante. Por momentos se encarga de las bases, y por momentos es quien toma el protagonismo, como ocurre en "Doesn't Look Dead To Me" y "Best Fuck I Ever Had". Es un intérprete extrovertido, y con su instrumento consigue miles de alternativas sonoras.

En cuanto al texto de Bukowski, la música no intenta ilustrar la historia taxativamente, pero si logra ambientar a los oyentes en lo que el escritor transmite: una atmósfera tensa, densa e incómoda por momentos. Hay clima de manicomio, donde los instrumentos parecen poseídos por la esquizofrenia, y luego llega la calma, con sonidos leves que llegan a impacientar, llenando de ansiedad al oyente.

El arte de tapa fue creado por Peter Kocák, artista eslovaco reconocido por sus trabajos y pinturas centradas en símbolos chinos. Una claridad que contrasta con las oscuras interpretaciones compuestas y grabadas en tiempo real para el LP, que conlleva a que nuestra desorientación aumente. Una banda sonora aventurera, cuyo viaje hay que experimentar, pero, como advirtió Kollar, "es música profunda, se necesita concentración".

Lista de temas:
1- I Feel It In My Blood
2- Doesn't Look Dead To Me
3- Like Garbage Left In The Sink
4- The First Thing To Come And The Last Thing To Go
5- Best Fuck I Ever Had
6- Just Like A Mermaid
7- You've Been Fucking Dead Women All You Life
8- Only a Damn Fool Falls In Love



lunes, 29 de junio de 2015

KOMARA

ph: www.komaraband.com

Hay caos y drama, estridencia y psicodelia, ritmos de jazz y momentos progresivos. Todo eso está en KOMARA y en su álbum debut homónimo. El disco, que se estrenará el próximo 30 de junio, emula a una inmensa banda sonora perteneciente a una película auditiva, en la que transcurren todas las emociones. Todo creado por sólo tres hombres.

KOMARA está conformado por David Kollar, guitarrista y compositor eslovaco, Pat Mastelotto, reconocido baterista por su labor en King Crimson desde 1994, y Paolo Raineri, trompetista italiano. Las dos primeras letras de cada uno de sus apellidos hacen al nombre de la banda. Un tridente poco usual, cuyas interpretaciones siguen las mismas características.

Basado íntegramente en improvisaciones y producido por Adrian Benavides, KOMARA ofrece en sus diez canciones distintas alternativas. Guitarras que chillan, trompetas que lloran y ofrecen las secciones más decisivas del disco, miles de alternativas percusivas, sonidos electrónicos y bajos opacos, tristes y densos.

Detrás del álbum se esconde una historia detectivesca, la cual es acompañada por un monopolio instrumental, que se ve interrumpido en escasas ocasiones por Raineri, Leashya y Bill Munyon como narradores.

Consultado por esto, David Kollar contó a Aleatorial: "Quería apoyar este material con una enorme idea, cómo comenzar el álbum y utilizar las canciones en fila. Así que escribí una historia sobre un detective que está buscando a un estúpido y desviado asesino para atraparlo".

Son piezas esporádicas y aventureras en las que extrañamente, un lugar de tantos excesos sonoros, ningún instrumento suena fuera de lugar o exagerado. Todo lo contrario, todo se acomoda en su lugar, y encaja a la perfección: la percusión constante, la extravagante guitarra con sonidos poco convencionales y la trompeta que lleva al clímax en distintas secciones.


El trayecto de los casi 45 minutos que dura el LP es sinuoso y para nada predicible. 'Dirty Smelly' es la elegida para abrir la obra: fuerte y agresiva. '37 forms' le da mayor protagonismo a Raineri, para ofrecer un clima más reflexivo y calmo, hasta que en la mitad de la pista vuelve a entrar una guitarra aguda rompiendo los esquemas, para que vuelva el instrumento de viento sobre el final. 'A Collision Of Fingerprints' baja las revoluciones con un tempo lento y pesado, bien al estilo doom, en donde se anima a experimentar en un segmento el dubstep. 'She Sat In Black Silt' es más tranquilo y delicado, acompaña una simple guitarra y una melancólica trompeta apoyados en una batería electrónica.

El momento más psicodélico y difícil de digerir se puede encontrar en '2CFAC': clima de manicomio, guitarras dementes, una línea de bajo monótona y una trompeta desganada que hace enloquecer. 'God Has Left This Place' comienza con la terrorífica voz de Munyon para seguir ahogándonos en la parte más sufrida de la película que ya tenemos en nuestra cabeza. Es donde mejor se conjuga esta relación musical-cinematográfica, con miles de sonidos de ambiente alrededor. Para el minuto cuatro, la situación es insoportable y logra erizar la piel de cualquiera.

Ya sobre el final, llega 'Pasquinade', la mejor composición del proyecto por ahora. Kollar lleva las riendas de la canción con su guitarra y un estilo flamenco predomina a lo largo de sus seis minutos de duración. 'Abraso' es una transición para dar entrada a 'Afterbirth', una canción sin destino hasta que entra la guitarra con una exquisita distorsión. Momento para agitar la cabeza y desahogarse con gritos desgarradores de fondo. Preparados ya para el cierre con la vuelta de la gravísima voz narradora en 'Inciting Incidents'.

Concluye un disco anárquico en materia de géneros musicales. Destruye todo a su paso. No hay mejor imagen para caracterizar lo escuchado que el arte de tapa creado por Adam Jones, reconocido por su labor con Tool: un monstruo indescriptible y horroroso. Interpretaciones ácidas y espontáneas que no podrían surgir de otra manera que no sea mediante la improvisación de tres virtuosos en sus instrumentos. Un viaje sonoro brillante, del que claramente no todos sabrán disfrutar por cuestiones exclusivamente de gustos, pero cuyo nivel artístico no está en tela de juicio.

Tapa del disco

martes, 9 de junio de 2015

Muse - Drones

Ph: Hans-Peter van Velthoven


Drones en el cielo, en las alturas, en paisajes, en estadios de fútbol, y ahora en la música. 


Drones es el séptimo álbum de estudio de la banda inglesa, Muse. Aquello que comenzó a gestarse luego del recital multitudinario ofrecido en Roma, Italia en julio del 2013 - que luego se editaría como DVD - fue estrenado hace cuestión de horas bajo los sellos Warner Bros. Records y Helium-3, y producido en conjunto por Robert John "Mutt" Lange y los propios músicos.

El trío británico presentó nuevo material luego del lejano y agridulce The 2nd Law del 2012. Todas las miradas fueron acaparadas por ellos. No es para menos. "¿Para qué lado van a apuntar esta vez?", "¿Volverá la riqueza instrumental?", "¿Seguirán con el dubstep?", fueron algunas de las preguntas que rondaron.

Obviamente que no hay verdades absolutas para ellas, pueden variar muchísimo dependiendo de cada oído. Pero mientras buscamos esas respuestas generales, vamos a ofrecer el propio punto de vista. Lo que no creo que esté en duda son las ansias con las que se esperaba este cd. Porque por más que los últimos dos estrenos no hayan dejado el listón muy alto, siempre está el derecho a sorpresa y retractación.

Pero no fue este el caso. No hubo tal sorpresa. O quizás por momentos sí, pero no los suficientes. Hay canciones buenas, otras no tanto, y hay canciones malas. O malas para Muse.


Dead Inside y una fórmula similar a Radio Ga Ga, de Queen, con quienes se los compara en más de una ocasión: una batería inmutable y constante, teclados y atmósfera de discoteca, algo que ya han explotado bastante últimamente. Positivo inicio para el long play de todos modos.

Luego, la explícita y boca-sucia Psycho con su riff reciclado y sin novedades, emociona un poco a los oyentes. Es donde más se encuentra razón para las declaraciones en las que se dijo que volverían a sus raíces más roqueras en este disco. No mucho más que eso. Los falsetes de Matt Bellamy -cantante y guitarrista- en esta oportunidad restan y suenan irritantes.

Mercy juega con melodías al mando del teclado que harán tronar las palmas de los estadios que llenarán en su nueva gira. Tampoco hay novedad, es algo que se transforma tedioso de decir, pero más tedioso aún para los oyentes. Para alguien que se incorpora recientemente a la escucha de la banda, esto le parecerá genial. No hay dudas de que lo cualitativo está. Falta esa pizca de originalidad que haría más disfrutable la experiencia a los seguidores mas antiguos.

En Reapers es donde probablemente encontremos algo de lo mejor de Drones. Por lo menos vuelve el Bellamy guitarrista y encargado un poco más de su instrumento. Hay tapping y algún que otro solo sin mucha inspiración con sonidos similares a los de Tom Morello. Nada de otro mundo, pero que mejora notablemente con respecto a las anteriores pistas y renueva las energías para seguir adelante con la reproducción.

The Handler vuelve a un sonido más pesado. Una canción de siempre del trío. Bastante buena y con una voz que no excede ni sobra. No hay complejidad, pero es correcta. Esta vez, la simpleza, camuflada por el excelente Christopher Wolstenholme -bajista-, suman y mucho.


Cuando se esperaba que sea el punto de despegue para el tramo final, llega Defector. La canción menos honorable, por así decirlo, de las doce. Un riff cansador, coritos agudos otra vez y un guiño más a Queen. Tranquilamente puede ser una pieza descartada de The 2nd Law.

Revolt sigue la misma temática que la anterior. Más bien tirándose a un pop genérico, con uno de los estribillos más amigables y "radiables" de su discografía. Si el reproductor indicara que el artista intérprete es The Killers, no me opondría demasiado.

Aftermath parte con tintes de balada, con teclados haciendo de colchón para el acompañamiento de una guitarra gilmoureana. La voz de Bellamy se siente cómoda otra vez y la canción empieza a encarar para el lado de las emociones y la epicidad con los instrumentos in crescendo hasta desvancerse.

Y llega The Globalist. La que esperábamos todos los que vemos los minutajes de las canciones antes de escucharlas. Y, por mi parte, siempre me entusiasman las de larga duración: un clima desértico, compartido por un silbido, al que lo taparán un suave repiqueteo en el redoblante, una guitarra acústica y un punteo delicado.

Hasta el minuto 4:30, nos encontramos con uno de los puntos álgidos y mejor logrados del trabajo. Y aparece una grieta, a cargo de un riff distorsionado que nos trae una reconfortante cuenta de agresividad, pero que se interrumpe por una pieza de piano. Algo que seguramente disguste a los fans más añejos por cortar la posibilidad de reencontrase con el primer Muse, la más cercana en muchos años. De todos modos, si tenemos en cuenta las últimas composiciones, era predecible que sucediera algo como esto: una canción al estilo de una ópera rock. 10 minutos en los que hay muchas cosas para cortar.


El cierre está a cargo de la pista homónima del álbum. Un coro salido de cualquier parroquia con gusto a poco para concluír Drones. Y como un "concluír" antecede, siguen las conclusiones sacadas de lo escuchado:
  • Los reyes de la intensidad siguen insistiendo en la misma fórmula: las canciones que comienzan suaves y emotivas deben terminar en el clímax poderoso que ablanda sentimientos de la nueva camada de oyentes. 
  • Muchas secciones y riffs parecen reciclados de viejas grabaciones, e incluso de otras etapas. Hay canciones que tranquilamente podrían haber pertenecido al The 2nd Law, y otras al Black Holes and Revelations.
  • La producción da la sensación de un completo artificio en distintas partes del álbum.
  • Los coros son utilizados con distintas funciones y resultados: en algunos casos, como en Aftermath, suman calidad; en excepciones, como en Drones, nos transportan a una parroquia yankee; y en otros, como en Dead Inside, nos hacen ver la cara de Freddie Mercury.
  • Se percibe una mejora con respecto al anterior disco, pero se sabe que es una banda con mucho más potencial, que puede darse el lujo de explorar otros caminos y no recular penosamente sobre su misma trayectoria.

Lista de temas:
Dead Inside
[Drill Sergeant]
Psycho
Mercy
Reapers
The Handler
[JFK]
Defector
Revolt
Aftermath
The Globalist
Drones

miércoles, 6 de mayo de 2015

Científicos del Palo - EMMA

El nombre de niña que se hizo música. El que se desglosa en El Maravilloso Mundo Animal. El que contiene mensajes de un padre hacia su hija. El Herencia pa' un hijo gaucho de Larralde del dos mil quince. Emma.

Científicos del Palo estrenó su quinto disco, el cual se constituye de 12 nuevas canciones compuestas por el líder del conjunto, José Pablo Federico "Pepo" San Martín.  Su librillo en forma física ofrece en las primeras dos páginas un relato de su creador. Cuenta sobre su independización en 1997. El casette que su abuelo le dio del "Pampa" en su partida. Su reproducción muchos años después. Su inspiración para la escritura de las piezas. Y los consejos para su descendencia, su hija bautizada igual que la obra.

Minuto cero y Prólogo inicia. De manera íntima comienza a sonar el sucesor de La Histeria Argentina. Hacé lo que te parezca, aprendé de tus errores y cuidate. Llegás sola y sola te vas a ir. La vida es jodida, pensá. Mantené tus principios y ponete metas. Va a haber momentos de confusión. Siempre hay dos puntos de vista. Hay gente piola y gente de mierda. El amor puede hacerte sufrir. Que nadie marque tu camino: avanzá y centrate en tu vida. Todo llega. Calma ante el ruido, el odio no te va a servir. Disfrutá. 

Esas son algunas de las enseñanzas/advertencias transmitidas en los casi 40 minutos de música. Líricas interpretadas en las que la voz marca un salto cualitativo notorio con respecto a los anteriores trabajos de la banda. San Martín se ocupó de las tonalidades y tuvo en cuenta sus propias limitaciones al micrófono, lo que quizás haga al estreno el material más accesible de la discografía de los marplatenses para oídos nuevos.

Los artistas invitados marcan otro lujo del álbum: Ricardo Mollo y Catriel Ciavarella de Dividos; Lisandro Aristimuño; "Pepe" Céspedes, de la Bersuit; Lucas Rodríguez Gianneo, de Locales Rock; Marcelo Spósito, ex Kapanga; Valentín Scagliola, de Los Caligaris; Pablo Pino, de Cielo Razzo, entre otros nombres, aportaron al producto final.

Hay rock y funk. Pasajes de ritmos folclóricos e incluso reggae. Hay fuerza y violencia en temas como Tratar de tratar, pero al instante nos encontramos en una balada como Querer y saber. Está la densa pista homónima con el líder de Dividos y la milonga que saluda al ex presidente venezolano, Hugo Chávez. La versatilidad y diferencia entre cada canción hace que oyentes de diversos géneros puedan encontrar amena la escucha.

Es destacable, otra vez, la performance de Carlos "Popete" Andare. Su bajo es la base funky para temas como Las dos mitades, No hay capitán si no hay marino y Taxi Driver. "Pepo" declaró en alguna entrevista que compuso muchos de los temas partiendo de líneas de bajo, justificando su paso al frente por sobre los demás instrumentos.

Y claro, un disco que empieza emotivo, debe terminar de la misma manera. Por lo menos lograr estremecer. Y, oh casualidad, aparece Viví ahora o callá para siempre, canción que cuenta con la colaboracón del cantautor Lisandro Aristimuño. Caótica, desgarradora y ruidosa. Palabras optimistas, pero melodías nostálgicas que concluyen con un solo rabioso, de estiradas desprolijas y con mucha distorsión que se desvanece en un fade out.


 "Serás lo que hayas querido, o serás como un árbol caído" son las últimas palabras pronunciadas. ¿Será este compacto lo que esperaban y querían los seguidores de la banda? No se sabe. Pero volver a repetir algo hecho no es una alternativa para el trío. Lo seguro es que este árbol sigue de pie, creciendo y fortaleciendo sus ramas, llenando de colores su copa.

Lista de temas:
1- Prólogo ("Kiko" San Martín)
2- Tratar de tratar
3- El que más dispara.. (Catriel Ciavarella)
4- Querer y saber ("Pepe" Céspedes)
5- Las dos mitades (Lucas Rodríguez Ginneo)
6- El Maravilloso Mundo Animal (Ricardo Mollo)
7- El gran depredador ("Balde" Spósito)
8- No hay capitán si no hay marino (Lucas Gómez)
9- Milonga de la abundancia (Valentín Scagliola)
10- Mantenerse en el camino (Pablo Pino)
11- Taxi driver (Luciano Farelli)
12- Viví ahora o callá para siempre (Lisandro Aristimuño)

+Escuchá acá el cd:


Recordamos que Científicos del Palo presentará EMMA el próximo 13 de junio en Mar del Plata, en GAP (Av. Constitución 5780) y el 20 de junio en CABA, en Vorterix (Av. Federico Lacroze 3455).

jueves, 30 de abril de 2015

Nightwish - Endless Forms Most Beautiful



Comenzó la tercer era: Nightwish publicó nuevo material con su nueva diva, Floor Jansen. Atrás quedaron Tarja Turunen y Anette Olzon. Ahora es turno del octavo disco de la banda, con sus nuevas composiciones, estilos e integrantes. Es el momento del Endless Forms Most Beautiful.

Quedó claro en el primer párrafo, se intentará evitar referencias al pasado. No se busca caer aquí en la comparación de las tres cantantes, sino tomar como objetivo el presente: el presente como referencia al tiempo actual, al hoy, y el presente como sinónimo de regalo, del obsequio que significa este nuevo estreno para los oyentes de la banda.

Entonces bien, una voz misteriosa narrará una oración para dar comienzo a la nueva obra, la cual parte desde un riff violento a cargo de violines y cellos, acompañados por la batería del ingresante, Kai Hahto, y a los que luego se sumará la guitarra de Emppu Vuorinen: Shudder Before The Beautiful da un buen primer indicio de lo que nos podemos esperar en los siguientes setenta y pico de minutos restantes. Ya los fans más añejos denotarán una sonrisa al oír los solos de guitarra y teclado en dúo, los cuales brillaron por su ausencia en los últimos años. Su perseguidor, Weak Fantasy, también decidirá ir por el lado agresivo, incorporando tintes flamencos en los versos y presentando la voz masculina de Marco Hietala en el estribillo.

Donockey, el sexto integrante
Nos brillan los ojos para cuando irrumpe en los auriculares la tercer canción, Élan, la cual hace uso del nuevo integrante oficial de la banda, Troy Donockley, encargado de instrumentos de viento como flautas y gaita. Para ese lado dispararán estas incorporaciones: tal como se habían dado indicios en sus dos inmediatos predecesores, Dark Passion Play e Imaginaerum, aquí se manifiestan en su máximo esplendor el folk y la música celta. Sin dudas una canción que no se esperaba por el desarrollo de las anteriores pistas, pero que no desencaja totalmente. Estas experimentaciones se harán patentes también en canciones como My Walden -en donde Donockley incluso canta- y la instrumental The Eyes Of Sharbat Gula, una canción de relleno que podría haberse obviado.

Quizás en este aspecto encontramos el punto débil: los nuevos instrumentos no conviven de la mejor manera con la intensa orquesta detrás. De todas formas, como dijimos, no es algo fuera de lugar para lo que se venía ofreciendo en las últimas composiciones y las versiones de temas antiguos en vivo. Dependerá de cada espectador su apreciación y aceptación.

Pero no queremos pasar por alto el trabajo de la nueva vocalista. Jansen demuestra carácter y fuerza al cantar. Los tan esperados cantos operísticos fueron ignorados, pero en su lugar la ex ReVamp impuso oficio de frontwoman y sorprendió a todos con algunas secciones en las que gasta su voz para aportar agresividad en sus duetos con Hietala. Uno de sus momentos de lujo en el nuevo trabajo se da en la balada Our Decades In The Sun, en la que canta con una sensibilidad angelical que logra estremecer y emocionar.

Floor Jansen


Como momento pegadizo del álbum podríamos citar a Edema Ruh, una canción que juega con una melodía liderada por los teclados de Tuomas Holopainen y luego deja lucir a las voces en esos estribillos memorables de los que la discografía de los finlandeses está plagada.

Llegamos al final. El decimoprimer lugar lo ocupa The Greatest Show On Earth, la canción más durarera y ambiciosa de la banda hasta el momento: casi veinticuatro minutos de explosivas emociones dividas en cinco capítulos bien marcados. Momento para los coros estremecedores y la orquestación masiva. Como cierre se utiliza la misma voz que abrió el cd hace más de una hora para otorgar un monólogo extenso, por lo menos llamativo, que dará lugar a unos minutos de ambientaciones que nos transportan a un lugar del fondo del mar.

Un trabajo concluído que deja la sensación de frescura y renovación en los oyentes. Una banda que no se estanca en sus fórmulas ya explotadas y que, bien o mal, navega nuevos territorios, lo cual puede gustar o no, pero que nunca es algo criticable. Una alineación que es una realidad y no una promesa, la tercer formación, la tercer era que comienza.

Lista de temas:
Shudder Before The Beautiful 
Weak Fantasy
Élan
Yours Is An Empty Hope
Our Decades In The Sun
My Walden
Endless Forms Most Beautiful
Edema Ruh
Alpenglow
The Eyes Of Sharbat Gula
The Greatest Show On Earth

+El primer sencillo lanzado: